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Cordes-sur-Ciel, grande lugar de Midi Pyrénées

Aprovechando las ventajas de su situación geográfica y de su notable patrimonio arquitectónico, Cordes-sur-Ciel es una de las ciudades medievales más emblemáticas de Midi-Pyrénées.

07 enero 2015
Por: Juliette Galvan

Una «villa nueva» encaramada entre las nubes

Dominando el valle del Cérou, la ciudad de Cordes se levanta sobre la cumbre y las laderas de un pico rocoso: el puech de Mordagne. Su situación geográfica, en el cruce de las antiguas provincias de Quercy, Rouergue y Albigeois, explica la fundación de este burgo castral por Raymond VII entre 1211 y 1222. Para el conde de Toulouse se trata de asentar su poder en el norte del Albigeois y crear un centro de población con vocación mercantil.

El nombre de Cordes ha evolucionado a lo largo del tiempo. En la charte de coutume (carta de privilegios) de 1222, el burgo aparece con el nombre de «Cordoa». Es posible que el conde de Toulouse la nombrará así en referencia a Córdoba, en el siglo VIII, primera capital del territorio español de Al Andalús, que alcanza su apogeo cultural en el siglo X.

Durante largo tiempo se pensó en Cordes como una bastida, a causa de la regularidad de su urbanismo y de su fuerte vocación comercial. No obstante, el burgo debe identificarse más bien como un castelnau o castrum novum. Tras el tratado de Meaux–Paris en 1229, Raymond VII multiplicará la creación de bastidas en Albigeois, Agenais, Quercy y Rouergue para reforzar su autoridad en la única parte del condado que permanece bajo su poder.

La edad de oro de la ciudad comercial

A partir de mediados del siglo XIII, el burgo alcanza una fase de gran prosperidad económica, relacionada con el éxito de su mercado, dotado de un gran pabellón con veinticuatro pilares de piedra. Cordes representa un modelo de urbanismo para las futuras bastidas: el plano que dibuja es relativamente regular, y se estructura en torno a la plaza del mercado y al eje principal de la Grande-Rue. La ciudad supera entonces sus primeras murallas; se construyen cuatro nuevos recintos, así como arrabales y otras parcelas, en el exterior del castrum. La ciudad cuenta en ese momento con tantos habitantes como Albi (unos 6 000).

Esta prosperidad se traduce en la evolución del paisaje. Se emprenden numerosos trabajos de construcción: la nueva iglesia parroquial (Saint-Michel), hoteles particulares, etc. Las casas del Grand Écuyer (escudero), el Grand Veneur (montero) o el Grand Fauconnier (halconero), nos muestran la fortuna de los comerciantes y burgueses de la ciudad en el mercado de tejidos y cueros. Estas ricas residencias, construidas durante la segunda mitad del siglo XIII, presentan rasgos comunes en su arquitectura: una planta baja con arcada y tienda, y un primer piso con ventanas decoradas y unidas a través de molduras.

El renacer de la ciudad, convertida en Cordes-sur-Ciel

La prosperidad económica del lugar se ve interrumpida durante las Guerras de Religión. Habrá que esperar hasta los años 1870 para que la industria del bordado mecánico, importada de Saint-Gall, en Suiza, aporte un nuevo impulso económico a la ciudad.

A partir del siglo XX, Cordes conocerá también la renovación artística. Numerosos artistas y artesanos, gravitando alrededor del pintor Yves Brayer, se sienten atraídos por la ciudad y fundan lo que viene en llamarse la Academia de Cordes. Entre ellos se encuentra una escritora y poetisa local, Jeanne Ramel-Cals. A ella se debe el nombre de «Cordes-sur-Ciel» en 1947; para ella el pueblo evoca el mar de nubes que rodea el puech en otoño y primavera. El cambio de nombre del municipio será oficial en 1993.

Cordes-sur-Ciel sigue siendo una ciudad de artistas, sobre los que se asientan la reputación y la vida del lugar: talleres de pintores, escultores, ceramistas, artesanos del esmalte, etc. Cordes acoge el Museo de Arte e Historia Charles Portal y el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Yves Brayer, en la antigua casa del Grand Fauconnier. En este mismo lugar, también se pueden descubrir jardines de creación contemporánea, llamados los jardins du paradis.

El Festival de Música de Cámara Clásica y Contemporánea, tiene lugar en Cordes-sur-Ciel desde hace 43 años: residencia de compositores, conciertos de música de cámara, clases magistrales... Momentos todos ellos de intercambio entre jóvenes y grandes compositores, pero también entre músicos y luthiers, que otorgan al festival notoriedad y reconocimiento internacionales.

Información práctica :

 

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